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Cuando despertar no depende de un reloj
By Marcos Fernández. BlouinARTINFO España. 2014

Hace unos días, leí un pequeño artículo de divulgación científica que explicaba, grosso modo, las bondades del madrugar, levantarse temprano y aprovechar unas mañanas que pueden antojarse infinitas. En él se exponía de forma clarividente todo un decálogo de ventajas relacionadas con el cardioritmo: ese orden interno que nos proporciona cierta estabilidad energética y emocional.

Despertar es darse cuenta de las cosas, nos guste o no. Es la acción física de dejar el sueño y pasar a la vigilia. Y es un libro escrito por Kate Chopin publicado en 1899: una mezcla de novela y de narrativa realista, incisiva en sus comentarios sociales y en su complejidad psicológica, haciendo posible que “El despertar” sea un precursor del modernismo literario y prefigura las obras de novelistas norteamericanos como William Faulkner y Ernest Hemingway.

Despertar puede ser muchas cosas. Personalmente me huele a café recién hecho y me suena al sonido de los motores de un ordenador portátil a punto de dar los buenos días. Me inspira a leve y tímida claridad que se cuela por mi ventana, a todo por hacer y, también por deshacer.

Su paralelismo anglosajón, wake up, tiene una interesante derivación en el momento que se añade, después de esta locución, la simple preposición to. Wake up to se descifra como darse cuenta o tomar conciencia, traducción y concepto que nos son más adecuados para establecer un juicio en torno a esto.

La fenomenología del darse cuenta, tiene ahora una representante terrenal en forma de artista plástica, con un nombre propio, Paula Vincenti, con un emplazamiento a modo de pop-up gallery en pleno Soho malagueño, tras la administración de la gestora cultural burgalesa Elena Caranca.

Este nuevo asalto de lo efímero, de la autogestión de los términos expositivos, viene dispuesta por una llamada al orden personal: “Wake up”, un despertar irremediable donde el castillo de naipes puede caerse de un soplido, o de un preciso aspaviento que modifique la trayectoria de nuestras rutinas, y de esa rueda a la que solemos llamar vida.

Paula Vincenti es una artista nacida en Buenos Aires en el año 1969. Un año grande y preciso que se arrima a la década del esplendor vintage, como ahora solemos llamar. La incluí en un texto que denominé “10 artistas para el 2014” y pude discurrir, también, sobre sus registros privados en otro artículo llamado “La galería Yusto/Giner pone el cuentakilómetros a cero”.

La bonaerense, afincada en Marbella, viste al clásico retrato de una avenencia disfrazada de alegoría vivencial. Los personajes, sacados de su vida, aparecen enfundados en glosas trazadas con una Courier new, esbozando un halo de ironía y de inconformismo que pueden marcar un antes y un después, sobre todo cuando miramos atrás: esa ventana que cerramos para poder abrir otra, que refresque el aire contenido entre las paredes de un estudio con olor a pintura y que aparte la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor, como bien esbozaba Jorge Manrique a través de sus coplas de pie quebrado o sextillas manriqueñas.

Sus retratos y contextos, pintados sobre papel previamente impreso, pegados sobre un soporte rígido y acristalados con un metacrilato son el porqué de un todo, de algo que va a pasar cuando despiertas -y todo sigue siendo igual, incluso peor que antes- o, simplemente, obtenemos ese grado de conciencia en el que el mundo nunca fue de algodón dulce ni de color rosa, por muchas gafas de sol que llevemos delante de nuestros ojos y por mucho que la realidad se vea cromáticamente afectada por la retina con la que queremos mirar, dejando siempre de lado ese reloj que marca las horas, pero no el momento de despertar.

Paula Vincenti ha expuesto numerosas veces en Nueva York, en las galerías Sylvia White, Uncommon Choises y Fabien Fryns, en las madrileñas Ciancimino y Gema Lazcano, en la Galería Clave de Murcia, en Yusto/Giner de Marbella, en F2 Gallery de Pekín o en Fabien Fryns Fine Art de Los Ángeles. Su obra está en las colecciones de CAC Málaga y la Diputación de Alicante.

“Wake up” es un proyecto de Paula Vincenti, a modo de Pop-up gallery, comisariado por Elena Caranca que podrá verse en la calle Pinzón número 6 de Málaga, entre el viernes 11 y el domingo 13 de abril.

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